¿Y ahora qué haces, a qué te dedicas? 

“Pues ahora soy emprendedora a tiempo completo y hago un poco de todo lo que me gusta”.

Esta ha sido mi respuesta a las mil veces que me han hecho la misma pregunta con todos los tonos que pueden existir.  Hace 4 meses renuncié al puesto de asistente administrativa en el que llevaba 2 años y 3 meses dando siempre lo mejor de mí y aplicando todo lo que había aprendido en mis años de estudio en la Universidad de Puerto Rico en Bayamón.  Aunque debo reconocer que la experiencia fue una de las mejores, desde el punto de vista profesional, hubo un momento en el que comencé a distanciarme demasiado de lo que realmente me apasionaba.  Tanto así, que hasta descuidé mi salud y dejé a un lado mis metas personales para contribuir a las metas y objetivos de la empresa.

Así que, cuando me hice consciente de todo esto, decidí retomar aquellas prácticas positivas que siempre me habían llevado a lograr mis sueños y perseguir mis intereses.  Empecé a asistir a talleres de desarrollo personal y profesional, desarrollé una serie de temas para publicar en mi blog, colaboré con Nathasha Bonet como parte de sus escritores, tomé un curso de mercadeo de contenidos y trabajé arduamente con todo aquello que necesitaba para encaminarme hacia nuevos retos y emprender.

¿Qué hice y cómo lo hice?

Lo primero que tuve que hacer fue sentarme a evaluar todos los puntos a favor y en contra de renunciar a un trabajo “seguro” con un sueldo fijo y muchos beneficios.  Sabía que me arriesgaba a perder todo por la idea de perseguir mis sueños, pero, aun así, decidí hacerlo.  Una de las razones de mayor peso por las que ya no podía continuar en aquel lugar, es que me estaba afectando mi salud física, mental y emocional.  Mi puesto implicaba mucho estrés, presión, exigencias y demasiados roles con los que debía cumplir al cien por ciento, por lo que el tiempo para mí y mis asuntos personales era muy limitado.

Cuando entendí y acepté que solo yo tenía el poder de cambiar todo, me lancé a la aventura.  ¡Y qué aventura!  El 26 de marzo de 2018 presenté mi carta de renuncia y hasta la enmarqué con la seguridad de que estaba cerrando una puerta para que muchas otras se abrieran.

“¡No me equivoqué!” 

Desde ese momento me dediqué a mí, logré retomar mi salud, me enfoqué en mejorar todo lo que ya había comenzado a hacer y en medio del caos, dejé que todo lo demás fluyera.  Ahora soy todo lo que quiero ser.  Desde la protagonista del comercial de TV hasta creadora de contenido y conferenciante.  ¿Lo hubiera logrado estando en el mismo lugar de antes?  Tal vez sí, o probablemente no.  Pienso que las casualidades no existen, todo pasa por alguna razón y si hoy estoy donde quiero estar siendo lo que quiero ser, es porque eso era lo correcto.

¿Cuáles han sido los mayores retos? 

  • Mantener la calma y ser paciente.  Hay momentos en los que comienzo a sentirme desesperada porque la entrada de dinero no es igual que antes para cumplir con mis responsabilidades o porque aún no veo los resultados de algunas cosas que deseo. Sin embargo, en este tiempo he tenido la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos y disfrutar de otras experiencias que me ayudaron a entender que el dinero no era lo que me hacía sentir satisfecha o realizada como profesional.
  • Lidiar con las presiones sociales.  Siempre hay una presión imparable cuando estás en un proceso de emprendimiento.  ¿Cómo vas a pagar tus deudas?  ¿Pero quien te está ayudando?  ¿Qué piensas hacer?  ¿Cómo haces para seguir como si nada teniendo responsabilidades económicas? Además de todas estas interrogantes, hay un sinnúmero de expresiones que ciertamente te drenan porque mucha gente no comprende que todo esto de emprender es un proceso lento y que conlleva muchos pasos para poder ver frutos del trabajo que estás haciendo.  De hecho, puede ser que te tome años para ver resultados.
  • Mantener el enfoque.  Hay demasiadas distracciones y muchas razones para desenfocarte.  Este ha sido un reto muy duro porque me ha tocado desaprender aquellas conductas en las que la rutina me guiaba a hacer una determinada tarea de manera “automática”.  Ahora todo recae sobre mí y depende de cómo me organizo para poder lograr los objetivos diarios.
  • No descuidar el lado humano.  El hecho de estar haciendo tantas cosas que me gustan y me mantienen ocupada, resulta abrumador en ocasiones.  Aquí es donde tengo que recordar que el balance es necesario e importante.  Aunque sé que debo mantener el enfoque, trato de no desconectarme demasiado de aquellas cosas que son verdaderamente importantes como la familia, el tiempo para descansar y uno que otro día para compartir con buenas amistades.  Además, aportar a las buenas causas formando parte de campañas como BCool de la Distrofia Muscular y contribuir a la salud de más pacientes en Puerto Rico.

Así que, ¡TE RETO!…sí, te reto a ser valiente y luchar por tus metas e intereses

Si estás coqueteando con la idea de crear algo para ti, de reinventarte y de emprender, hazlo y no le temas a las dificultades.  No somos indispensables en ninguna empresa y hacer algo que te gusta mientras te desempeñas en algún trabajo a tiempo completo no es nada malo.  Necesitamos más personas con el interés genuino de aportar sus conocimientos para el beneficio de todos.  Si aún cuentas con tu empleo, aprovecha ese sueldo fijo para prepararte económicamente y poder desarrollar un proyecto con el que te sientas feliz, y lo más importante, hacer lo que realmente te apasiona.

¿Aceptas el reto o te quedas viendo cómo los demás logran sus metas y hacen lo que aman? 

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