Con ese mensaje me sorprendió el equipo de UBER cuando dejé a mi primer pasajero en su destino el martes 5 de junio.  ¿Estás haciendo UBER? -me preguntó un amigo super sorprendido, y le dije: “pues sí, estoy haciendo horas de UBER driver a ver cómo es esto de hacer dinero mientras guías y sin un jefe que te estrese desde las 8 a.m.”.  Emprender es eso…hacer algo que no has hecho, empezar un nuevo camino, atreverte y darle inicio a una aventura, aunque no sepas lo que te pueda traer.

Sé que este tema no está relacionado al buen vestir ni habla de consejos para el ámbito laboral. Sin embargo, la experiencia me enseñó algo muy importante sobre la primera impresión, y eso sí tiene que ver mucho con la parte profesional que todas debemos cuidar.  Aquí les cuento un poco de esta travesía.

Mi primer pasajero

Cuando encendí la aplicación, la primera notificación llegó desde un lugar bien cercano a mi apartamento.  Para empezar, me enredé, no sabía si le había contestado que sí y empecé a seguir la ruta del mapa sin saber a dónde iba con un estrés caótico.  En la pantalla decía Eduardo, así que lo único que sabía es que iba en busca de un hombre.

Cuando por fin llegué, era un muchacho de aproximadamente 23 años, se montó en el asiento de al frente y mis ojos casi se me salen de sitio.  Pero bueno, no podía demostrarle que estaba super nerviosa y esa primera impresión tenía que ser, por lo menos, amena.  Empecé a guiar hacia su destino, que era nada más y nada menos que en una zona no muy amigable en Santurce.  Durante el camino conversamos de varias cosas y cuando lo dejé, me entregó dinero en efectivo, lo cual era nuevo para mí porque pensaba que UBER solo aceptaba pagos con tarjeta.

¡¿Nicole, te puedo llamar?!  ¡Me pagaron con cash! [cara de horror]

Nicole es una podcaster boricua que se mudó a Nueva York en noviembre de 2017 y lleva 4 meses haciendo UBER…¿que qué?  Sí, ¡en Nueva York!  Ella fue mi inspiración para dejar el miedo en la gaveta y salir a hacer algo diferente que, además, me paga.  Llevaba semanas gestionando todo y adiestrándome con ella para conocer todos los trucos y los do’s & don’ts que debía saber antes de empezar la aventura.  Como principiante al fin, varias de las cosas que me dijo que NO hiciera, fueron las primeras que hice.  Como por ejemplo, permitir que se sentaran en el asiento de al frente.

¿Y cómo fue la primera impresión que le di a Eduardo?

Pues parece que fue cool…además de amable, ¡fui divertida!  Unas horas más tarde luego de haberlo dejado en su destino, me llegó esa notificación y la celebré orgullosísima.  Literalmente sentí que me gané el 20 de 10.  ¿Qué aprendí de este pasajero?

  1. Las apariencias nos engañan.  Puede ser una persona bien vestida o un desconocido con t-shirt que va sentado a tu lado, pero nunca te dejes llevar por lo que ves sin antes conocer un poco más allá de lo que percibes.
  2. La humildad nos distingue. Eduardo me contó que tiene 2 trabajos y que sale de uno para entrar al otro casi sin dormir por más de 12 horas diarias.  Aunque parecía reconocer que el área donde vive no es muy amigable y segura, me habló orgulloso de su “barrio”.  Con esto aprendí que no importa de dónde vengas, sino lo que tienes para ofrecer, y que sea genuino.
  3. Todos necesitamos descubrirnos.  A veces pensamos que no somos buenos para hacer reir o para vender o para dibujar, pero no es hasta que lo intentamos que sabemos si tenemos esa destreza o no.  Pensé que me iban a calificar como “conductora responsable” o “cara de miedosa”, pero Eduardo me sorprendió con un “divertida”.  Tenemos que descubrirnos más, y eso lo logramos cuando dejamos los miedos a un lado para fluir con la vida.

Mi segundo pasajero

Esta vez se trataba de Frances, una mujer que llevé a un sitio de comida.  El viaje fue corto y aunque hablamos poco, me dijo que lleva tiempo sin carro y que UBER le ha facilitado los días.  Con ella recordé que los puertorriqueños somos únicos.  Hablamos con cualquier persona y nos sentimos como si nos conociéramos de toda la vida.  Creo que eso nos ha distinguido siempre como “boricuas”.

El tercer pasajero

¡Otro Eduardo!  Esta vez se trataba de un enfermero que por su acento me parecía peruano.  Lo recogí muy cerca del Centro Médico de Río Piedras y aunque hablamos poco, me dijo que era la primera vez que una mujer lo recogía en UBER.  Yay!  Lo tomé como un halago porque eso significa que más mujeres estamos aceptando nuevos retos y que, definitivamente, el futuro es MUJER.

El cuarto pasajero

Llegué hasta la Avenida Montehiedra para recoger a Félix, un chico de aproximadamente 16 años que se dirigía hacia Condado.  Este fue bien divertido porque también se sentó al frente con mucha normalidad, me pidió un cargador para su teléfono y por el camino iba peleando con su mamá.  Hablamos poco, pero fue cool el viaje a Condado con él.  Cuando lo dejé en su destino, nos esperaba una señora que al parecer era su mamá y me pagó en efectivo.  Me dijo que me quedara con el cambio, así que tuve propina en mi primer día como UBER driver.

Ya eran casi las 6:30 p.m. y cuando pensaba apagar la aplicación, recibí un request de alguien que, al parecer, estaba muy cerca de mi carro.  ¿De quién se trataba?

Vicki y sus “hermanas”

Acepté un último trip y cuando llegué, se trataba de cuatro mujeres extranjeras de alguna isla donde el inglés es muy peculiar y casi no se entiende.  Todas se parecían, así que por eso digo que eran “hermanas”, y no sé cómo se pudieron acomodar en mi carro porque eran 4 mujeres enormes.  “Hi!  Well, my english is very slow, so I will try to understand you, ¿ok? -le dije yo para asegurarme de que supieran eso antes de que empezaran a hablarme sin parar.  Vicki, que iba sentada al lado mío, me dijo riéndose: “Ok, our spanish is probably slower than your english”. Pues empecé el trip y le pregunté: so, where do you go? Vicki me contestó: “Olive Garden”.  Como sabía que probablemente no las iba a entender bien, solo le pregunté cuánto tiempo estarían en Puerto Rico y si era su primera vez aquí.  Amablemente me despedí con un “enjoy your meal and your stay” y terminé mis rutas del día.

¿Qué aprendí de esta primera experiencia como UBER driver?

  • La primera impresión es la reina.  No importa si estás en la farmacia, en la oficina, en el médico o en el carro, solo tienes una ocasión para mostrar algo positivo de ti mismo.  Y tal vez hasta te muestres divertida, como yo, sin darte cuenta.
  • La diversidad es genial.  Conocí a 8 personas diferentes en un día y cada uno me enseñó que tenemos algo que ofrecer siempre.  Además, conocer gente nueva nos saca de la burbuja en la que andamos muchas veces pensando que somos los únicos con situaciones difíciles.
  • Nadie hará las cosas por ti.  Aunque tuve la ayuda de Nicole desde Nueva York, tuve que salir yo a experimentar mis propios errores y aciertos.  Igual pasa con tus metas, cualquiera te puede animar a lograrlas, pero solo tú tienes el poder de hacer que sucedan.
  • Recordar tu propósito es clave y la mejor motivación.  Es muy probable que ser un UBER driver no sea parte de tus metas para este año.  ¡Tampoco estaba en las mías!  Pero si hacerlo es uno de los medios para lograr tus objetivos, entonces no lo pienses dos veces y acepta el reto.
  • El proceso ya es crecimiento.  No te enfoques en lo que te sigue faltando, concentra tus energías en eso que ya estás haciendo mientras te acercas a tu meta final.  Es parte de crecer, y lograrlo será la recompensa.
  • No importa lo que hagas, trabaja para ganarte 5 estrellas. Ya tengo más de 25 viajes completados y siempre lo hago con el mismo amor y entusiasmo.  Aunque parezca que la tarea es solo guiar, hay muchas otras responsabilidades que tienes como conductor de UBER, y una de ellas es hacer que tu pasajero se sienta bien.

¿Cuáles han sido las ventajas de hacer esto?

1. Conozco nuevas rutas en diferentes sitios del área metropolitana

2. Tengo mayor autocontrol (no grito ni peleo con los que me hacen cortes en la carretera, aunque me sigo mordiendo la lengua)

3. Valoro más mi tiempo y respeto el de otros

4. Aprecio lo que tengo y lo que soy (he conocido historias tristes o difíciles de varios pasajeros)

5. Manejo mejor mis miedos (aunque reconozco que aún falta mucho por aprender)

6. Tengo una fuente de ingreso alterna que utilizo a mi gusto

Ahora te pregunto a ti:  ¿Te atreves a hacer algo por primera vez?

Aunque no se trate de transportar pasajeros, atrévete.  Da el paso y acepta la aventura, claro, con precaución.  Si quieres saber más historias de los viajes en UBER y aprender algunos trucos para ser un UBER driver de 5 estrellas, escucha el podcast de Nicole, Historias Ultratumba.

Cuando sientas miedo de hacer algo, ¡HAZLO CON MIEDO!

 

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