¡Lo logré!

Esa fue mi expresión al terminar mi primer taller presencial el pasado sábado 29 de septiembre en el Puerto Rico Science, Technology and Research Trust.  Una de mis metas en conjunto con el lanzamiento del blog era poder iniciarme como educadora de profesionales en los temas de imagen, vestimenta y empoderamiento.  Luego de tomar varios talleres de desarrollo profesional y personal con Cynthia Martínez de My Barely Famous Life, me dediqué a preparar lo que sería mi propio taller, en el cual estaría ofreciendo información, consejos prácticos y mucho valor para mujeres profesionales que tuvieran el interés y la necesidad de mejorar su imagen para llevarla a un próximo nivel.

Y así fue.  Siempre he utilizado la técnica de la visualización para lograr mis metas, tanto a nivel personal como profesional.  Esta vez no fue la excepción, pues me enfoqué en visualizarme desde el momento de promocionar el evento hasta el cierre del mismo.  Para mi sorpresa, tuve la dicha de contar con 12 participantes excepcionales que hicieron del taller uno más dinámico y memorable.  Compartimos ideas, aprendimos nuevos conceptos, destapamos nuestros miedos e inseguridades y renovamos el “closet” interior, según expresó Wanda Gisela, participante y recurso invitado del taller.

Como siempre, hay retos y aprendizaje durante el camino.  Hoy quiero compartirlos contigo, pues son parte de mi crecimiento como emprendedora y creadora de contenido.  Además, te servirán de guía si estás considerando convertirte en educadora(or), emprender un proyecto, vender un producto u ofrecer algún servicio.

Primera lección:  todo tiene su tiempo

Cuando anuncié el taller, faltaba poco más de un mes para el evento.  Era lógico que no se iba a vender ningún boleto de inmediato, pues las personas no estaban esperando a que yo anunciara un taller para asistir.  Esto me puso muy ansiosa porque sentí que me había equivocado al atreverme a hacer algo tan rápido.  Mucha gente me conoce, pero no tiene confianza en mí como educadora; es algo completamente normal.  Así que, lección aprendida.  Todo tiene su tiempo, nunca estamos en el lugar ni el momento equivocado.  Los boletos se vendieron, pero no a mi tiempo, sino al tiempo de Dios y cuando tenía que ser.

Segunda lección:  si no lo haces, no sabrás de lo que eres capaz

Anunciarlo, prepararme y hacerlo era verdaderamente un RETO.  Pero, ¿qué hubiera pasado si no lo hubiera hecho?  No lo podría saber.  Para descubrir cuán capaz eres, necesitas ponerte a prueba y eso implica arriesgarte sabiamente.  Lección aprendida:  lo hice y descubrí que puedo, incluso, superar mis propias expectativas.

Tercera lección:  tus amistades o los 1,000 “followers” no son necesariamente tus clientes ideales

Aunque ya estaba al tanto de esta realidad, por un momento pensé que algunas de mis amistades más cercanas iban a ser parte de mi primera experiencia como educadora.  Sin embargo, durante el proceso de preparación y promoción del evento, me hice consciente, una vez más, que en tu emprendimiento no necesariamente son tus “amigos” ni los “followers” los que compran tus productos o pagan tus servicios.  Esto no es bueno ni malo.  Es simplemente un hecho que puede afectarnos si no lo sabemos manejar de la forma correcta.  Lección aprendida:  mi cliente ideal no se encuentra en mi grupo de amistades o seguidores.  No es una razón para tomarlo personal. Eventualmente, cuando desarrollas credibilidad, entonces comienzas a tener presencia de personas más cercanas a ti en tus eventos o comprando tus productos.  *Nota aclaratoria:  esto es completamente basado en mi experiencia como emprendedora, puede que tengas una distinta a la mía, para bien o para mal. Solo podrás saberlo cuando lo intentes. 

Cuarta lección:  la seguridad en mí misma siempre ha sido mi SUPERPODER

Cuando empecé a planificar el evento, me imaginaba en el salón que lo hice, hablando con la fluidez que hablé y disfrutándome cada parte del taller con mi audiencia.  Proyectando la misma seguridad que les pido a mis seguidoras que tengan para lucir una imagen profesional y vestirse de éxito.  En esta ocasión tenía un gran reto, y era demostrarme a mí misma lo que podía lograr, sin importar quiénes estuvieran presente en el taller.  Lección aprendida:  afortunadamente conté con la participación de unas extraordinarias y talentosas mujeres que formaron parte de ese momento único y, nuevamente, saqué mi SUPERPODER a pasear para demostrarles que construir una imagen profesional es una tarea de todas y que cada una puede lograrlo.

Quinta lección:  no trates de impresionar a nadie más que a ti misma

“Hecho es mejor que perfecto”, pero cuando involucras a un grupo de personas, la responsabilidad de hacer un buen trabajo, por el cual te están pagando, es mucho mayor y no te puedes dar el lujo de hacer “cualquier cosa”.  Así que, para esta primera ocasión tenía muy presente que dar una impresión positiva tenía que estar garantizado para mi audiencia.  Ofrecerles valor y lo mejor de mis conocimientos era parte de mis objetivos.  Pero, más que impresionar a otros, mi principal enfoque era impresionarme a mí misma para validarme y hacerme consciente de que soy la única que puede tener control sobre eso.  Lección aprendida:  trabajar para impresionarme y ver el resultado final, fue gratificante; validé mis propios talentos y habilidades como la profesional que soy.

Sexta lección:  el síndrome del impostor es tu peor distractor

Este síndrome es el que nos hace dudar de nuestra capacidad, de nuestro conocimiento y hasta de lo que podemos lograr.  Lo positivo de sentirlo, es que estamos asumiendo la responsabilidad de hacer las cosas bien y ser cada vez mejores en nuestras áreas de interés; lo negativo es que si no lo sabes bloquear, te traiciona.  Durante las primeras semanas sentí que me estaba atacando ese síndrome.  No estaba segura si la audiencia entendería lo que yo les quería presentar o si era una información demasiado genérica.  Pero, eventualmente, me di cuenta que cualquier información que necesitamos aprender está en Google.  Lo que no encontramos en la Internet es la experiencia de compartir con otras personas y aprender de otros en tiempo real de tú a tú, lo cual no existe en ninguna página de Google.  Lección aprendida:  aceptaré el síndrome del impostor como un reto para mejorarme, pero nunca como un distractor o motivo para dudar de mis capacidades.

¡Lecciones aprendidas y lista para lo próximo!

Si también quieres emprender o convertirte en un conferenciante exitoso debes estar consciente de todos los retos a los que te estarás enfrentando.  Nunca se sabe todo, siempre hay algo nuevo que aprender y mejores oportunidades para desarrollarnos en nuestra área de interés.  Para mí fue un placer haber hecho realidad lo que comenzó con una simple idea y mejor aún, vivirlo tal cual y como lo visualicé.

Y tú, ¿cuándo te lanzas? 

Aquí una breve evidencia de lo bien que la pasamos mientras aprendíamos y compartíamos nuestras experiencias.

 

 

Agradecimientos

Primeramente tengo que darle las gracias a Dios y a la vida por darme la oportunidad de materializar un sueño y lograr una meta más.   Agradezco al equipo de Janiushka’s por decir que sí nuevamente y apoyarme, a la gente de Totto (mis primeros jefes cuando era una universitaria millenial sin rumbo), a VARV, Permisos SOS, Wanda Gisela, Anita Paniagua, Island Nails PR y Gelyc Design por aportar algo de sus creaciones y productos para mi primer evento.

Como siempre, agradezco también a mi familia, los amigos que compartieron y recomendaron el taller, mi compañero y cómplice, y mi asistente Bárbara Rivera, quien fue compañera de clases en la Universidad de Puerto Rico en Bayamón.  Una bendición tener el apoyo incondicional de un gran equipo.

Pronto se estarán anunciando nuevas fechas para los futuros talleres.

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