Siempre les hablo de la importancia de mantener en orden nuestro guardarropa y así lograr que ese espacio sea uno inspirador a la hora de vestirnos.  Sin embargo, la vida en un instante nos invita a reflexionar y darnos cuenta que la organización del guardarropa interior, refiriéndome a las emociones y los pensamientos, es mucho más importante que ese espacio físico que tenemos en el cuarto.  Durante los días en casa por la situación de salud que enfrentamos con el #coronavirus, muchas mujeres me han expresado su inquietud y la inestabilidad emocional que han sentido en distintos momentos. Es normal, nadie se esperaba un caos de esta magnitud de la noche a la mañana.

Esto nos ha enseñado que necesitamos trabajar mucho más en el interior y continuar descubriéndonos cada día.

Nos dimos cuenta que la mayor parte del tiempo andamos en automático, buscando escapar de la realidad y evadiendo nuestras emociones con un «date» de amigas, con la compra de un par de zapatos, con la película de Netflix y así con muchas otras excusas que nos inventamos para evitar el momento de conexión.  Algunas han descubierto que no les encanta estar en su hogar por distintas razones; otras han experimentado la sensación rara que llega con el silencio cuando no estamos acostumbradas a estar con nosotras mismas o no han podido concentrarse en una pausa porque sus hijxs y parejas están en la casa; muchas se han sentido ansiosas, estresadas o de mal humor y no tienen ganas de trabajar en sus proyectos o ideas de emprendimiento; y la gran mayoría no encuentra el «momento perfecto» para escucharse y saber qué necesita.  En esto último está el dilema.

Si no te escuchas, ¿cómo sabes qué necesitas?  Ese momento perfecto no existe.

Durante la «Mentoría en Imagen» esta es una de las primeras tareas que trabajo con las estudiantes:  ir al interior.  Antes de pasar a hablar de colores, estilos de vestimenta, guardarropa y combinaciones, es muy importante que te permitas conectar con tu interior y reconocer si hay algo que te está incomodando y que has venido ignorando por años.  Por ejemplo, que no estás feliz con la versión de la persona que ves al espejo todos los días o que no te consideras merecedora de cosas buenas y mejores, por la razón que sea.  Hay un ejercicio que puedes practicar para empezar a hacer las paces contigo y organizar el «guardarropa interior».  Usa estas preguntas guías y añade todas las que necesites para indagar más en ti:

  • ¿Qué pensamientos sobre ti o tu imagen en general vienen a tu mente cada día?  Especialmente durante momentos de dificultad como los que enfrentamos.
  • ¿Cómo te has estado hablando a ti misma durante los días en casa? ¿Has podido identificar algún patrón negativo?
  • ¿Qué efectos ha tenido esto en ti?  ¿Te has sentido más triste que antes, abrumada, frustrada, incapaz…?

Las respuestas a esas preguntas están en tu interior.  Haz este ejercicio conscientemente y comprométete contigo a encontrar esa mejor versión a la que aspiras.  No ocurre de hoy para mañana y tampoco verás mucha diferencia en una semana…pero sí a mediano y largo plazo si eres consistente contigo.  Para dar tus primeros pasos hacia una imagen consciente, te invito a participar del grupo privado en Facebook «Soy prioridad by Dear Blazer«, donde estamos promoviendo el autocuidado como un elemento esencial para la proyección exitosa en cualquiera que sea tu rol.

Otros recursos que pueden ayudarte con la organización del «guardarropa interior»

  • Meditación.  Comienza por pequeños espacios de 3 a 5 minutos diarios y luego aumenta según tu necesidad. La práctica consistente te ayudará cada día un poco más.
  • Gratitud.  Practicar la gratitud nos permite reenfocar nuestra atención a las cosas que son verdaderamente importantes y valorar lo que tenemos aquí y ahora.
  • Journaling.  Escribir es una terapia de sanación…es necesario expresar lo que sentimos para reconocerlo y validarlo…luego soltar lo que nos nos funciona para bien.  Practica la escritura diaria.
  • Mentoría en imagen.  En este proceso creativo tienes la oportunidad de conocerte con diferentes perspectivas y aprender a valorar quién eres, sin juicios ni culpas.

Nunca será el momento perfecto, sin acción no hay resultados.

Cuanto más te resistas al cambio, más tiempo pasarás sufriendo las consecuencias de evadir tu realidad.

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