Las mujeres somos coquetas por naturaleza.  No necesitamos mucho para mostrar nuestra sensualidad y el toque femenino que nos hace sentir diosas dondequiera que vamos.  Pero, ¿debemos llevar esa sensualidad al trabajo?  La respuesta es no “all the way”.  He trabajado en diferentes empresas, privadas y públicas, donde la gente se viste con camisas de manguillos, escotes en la espalda, blusas con transparencias, vestidos de tela “lycra” y mini faldas.  ¡De ahí surgió mi inspiración para el blog!

Muchas veces el término de “vestir apropiadamente” no es suficiente para expresar las reglas de la vestimenta en una empresa.  Por eso pienso que los códigos de vestimenta nunca deben desaparecer y son muy necesarios para establecer uniformidad en la apariencia física de los empleados. He visto mujeres con “jeans” rotos y “sneakers” o con vestidos y tacos de gala.   Los dos extremos son pésimos.  Cuando vamos al trabajo no debemos lucir ni muy casual ni demasiado exageradas que parezca que vamos a una fiesta.  Lo ideal es encontrar un “happy medium” y sentirnos cómodas, pero elegantes y profesionales.

Uno de los errores más comunes a la hora de elegir la vestimenta para el trabajo es pensar que debemos vernos “sexy” o mostrar nuestros atributos para llamar la atención.  La manera en que nos comportamos dice mucho de nosotras y llevar escotes en la vestimenta no da una impresión positiva.  Así que, te comparto 5 razones por las que nunca deberás llevar escotes a la oficina.

No es profesional

No importa qué tipo de empresa representas ni el puesto que desempeñas, no luce profesional que enseñes más de la cuenta, por las razones que sean.  Si utilizas el tamaño apropiado para tu ropa interior y para tus blusas o vestidos, no debes tener inconvenientes para verte bien.

Emite un mensaje erróneo (negativo)

La mayoría de las veces que he visto mujeres con escotes pronunciados en el área de trabajo pienso que quieren llamar la atención, provocar a algún compañero o cliente y resaltar atributos físicos antes que sus destrezas o habilidades particulares.

Puede causarte problemas más serios

Si vas a la oficina con un escote y trabajas de frente a tu jefe, no pienses que estará concentrado en su trabajo; de hecho, nadie lo estará mirándote a ti.  Esto se puede complicar y podrías tener problemas con el tema de acoso sexual laboral.

Desata malos entendidos

Si trabajas en una empresa familiar, donde el jefe es el esposo de la gerente general y tú llegas con algún tipo de escote diariamente, podrías ser el tema de sus discusiones en la casa.  Además, si todos tus compañeros son hombres, seguramente estás entre sus temas de conversación, y no precisamente por tus buenas cualidades como mujer y profesional.

Provoca un mal gusto 

Nadie espera llegar a una oficina médica enfermo y encontrarse con los senos de la secretaria de frente.  Tampoco queremos ir a gestionar un seguro y tener que ver la ropa interior de la persona que te atiende porque se puso una blusa transparente o porque su falda es bien corta.  Aunque parezca que estoy exagerando, esto pasa con mucha frecuencia en diversas oficinas de todas las industrias.

¿Mi mejor consejo para ti?

Si quieres que te traten como la profesional que eres, recuerda elegir las prendas de ropa que te favorecen y no olvides que la ropa interior juega un papel muy importante.  Tus mejores cualidades no se muestran a través de un escote.

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