Cáncer de Seno

El diagnóstico que transformó las vidas de estas tres mujeres

Diana García Méndez, 50 años

Diagnosticada con cáncer de seno por primera vez el 7 de julio de 2012, una semana más tarde del fallecimiento de su madre, a causa de un cáncer en los huesos.  Trabaja como parte del equipo de la Autoridad de Energía Eléctrica en el área de Servicio al Cliente hace más de 10 años y es madre de las gemelas Dianalis y Sulianaid, quienes fueron mis compañeras de trabajo en algún momento.

Al tener ese dolor en el alma, la mayor parte de mi proceso la llevaba en mi mente; ella en su enfermedad de cáncer siempre mostró ser una guerrera incansable, así que tomé su ejemplo para trabajar con mi situación.

A nivel personal Diana tuvo que poner de su parte llevando a cabo todo aquello que fuera necesario para estar sana, aunque el proceso pudiera ser algo complicado.  En el aspecto profesional, solicitó licencias para poder trabajar con su salud y que todo estuviera bajo control a su regreso.  Uno de los cambios que realizó fue centrarse en su salud y lidiar con los efectos del tratamiento.  Sin embargo, su actitud y buen ánimo nunca han desaparecido.

Lo más difícil ha sido no poder tener la presencia física de mi amada madre y tener que ocupar a mis familiares, aunque me consta que su ayuda siempre ha sido voluntaria.

Luego de haber tenido una recuperación exitosa, en mayo de 2018 Diana volvió a tener un diagnóstico que involucra un segundo problema de cáncer en el mismo seno.  Actualmente se encuentra en tratamiento de quimioterapias y ha podido continuar su vida personal y profesional de una manera normal.  Su consejo para quienes han recibido un diagnóstico de cáncer es que sigan las recomendaciones médicas al pie de la letra y mantengan una actitud positiva; estar emocionalmente preparadas para lidiar con la enfermedad y que tanto hombres como mujeres mantengan al día sus chequeos de rutina para que eviten enfrentar una condición de salud mayor.

De mi parte, quiero que ese tiempo que me quede pueda disfrutar la presencia de mis hijas y poderles ofrecer todo aquello que a mí nunca me faltó.

Diana continúa su batalla contra la enfermedad, pero ahora con mucha más fuerza y positivismo.  Su actitud es super positiva y está lista para su sanación, si así la vida se lo permite.

 

Dolores M. Rivera Rivera, 55 años

Técnica de Farmacia, soltera, amante de la vida y de los viajes.  Dolores fue diagnosticada con cáncer de seno el 10 de agosto de 2001.  Afortunadamente no tuvo que tomar quimioterapias, sino un medicmento que causa menos efectos secundarios.  Para ella, la enfermedad representó preocupación y mucha angustia, tanto en lo personal como en el aspecto profesional, por los cambios o reacciones que podía sufrir y el no poder cumplir con sus obligaciones laborales.

Por supuesto lloré, y lloré y lloré, y todo lo que pensaba era en mis sobrinos, en mi familia; no los voy a volver a ver más.

Algunos de los cambios emocionales que experimentó incluyeron tristeza, coraje y muchos momentos de mal humor sin razón.  Aunque no perdió su cabello, sufrió otros efectos como resequedad y picor en la piel, cambios de temperatura drásticos (mucho calor o frío), lo cual alteró también sus hábitos a la hora de dormir.

Estuve funcional todo el tiempo; me puse agallas y la manejé dentro de lo mejor que pude, me puse bien consciente, busqué información, me orienté, leí, mis médicos me daban también sus “orejitas” y aprendí a manejarlo.

Dolores, mejor conocida como “Puchy” por su familia, amistades y clientes de la farmacia, es una de mis 4 tías maternas.  En el momento en que enfrentó la enfermedad yo tenía solo 12 años, así que no estuve al tanto de su proceso hasta que fui más adulta.  Para nuestra familia ha sido una bendición poder seguir celebrando su vida, ya que superó su batalla contra el cáncer y ha estado presente en cada uno de los momentos importantes de todos nosotros.  Es la que siempre está atenta a que vayamos al médico y nos hagamos un chequeo.  ¡Enhorabuena!

Mi mejor consejo para esas mujeres guerreras, es mantener la fe en Dios y seguir sus tratamientos.  Para los que no se han hecho su revisión, que NO TEMAN, lo mejor es la prevención.

Dayanne Cruz, 29 años

Estudiamos juntas en la escuela superior María T. Piñeiro del barrio Sabana Seca en Toa Baja.  Luego de graduarnos, Dayanne tuvo a sus dos hijos y eventualmente su vida tomó otro rumbo.  El 2 de diciembre de 2015 fue diagnosticada con cáncer de seno y comenzó un tratamiento de 4 quimioterapias, 35 radiaciones y un medicamento que tiene que tomar por 5 años.  Fue sometida a varias operaciones, la última en noviembre de 2016, donde le realizaron la histerectomía por prevención.

Cambió totalmente mi vida; ser fuerte fue mi única opción.  Siempre llevar una sonrisa aunque por dentro estuviera destrozada, jamás permití que mis niños o familia me vieran triste.

Para Dayanne, el cáncer se convirtió en un maestro.  Le enseñó a vivir, a conocerse profundamente, a demostrarse lo fuerte que podía ser y todo lo que podía lograr si decidía pelear esa batalla.  Además, que su familia era su único apoyo y lo más importante que tenía para disfrutar junto a ellos.

Lo más difícil para mí fue ver la reacción de mis niños cuando perdí todo mi cabello; ver cómo se preocupaban por lo que podían pensar las personas y que no fueran a decir que su mamá estaba fea sin cabello.

La familia y el esposo de Dayanne han sido clave en su recuperación.  Llenarse de fe en Dios, paz, amor, esperanza y enamorarse de la vida que es un privilegio poder vivirla.  Aunque no fueron fáciles los efectos secundarios de su tratamiento, decidió continuar luchando.  Actualmente continúa tomando sus medicamentos, asiste al médico para su evaluación de rutina cada cierto tiempo y está sana, ¡afortunadamente!

Para tener todo en la vida, el principal ingrediente es la salud; por eso ámate, cuídate y tócate.  Prevenir y detectar a tiempo salva vidas.

Gracias a Diana, Dolores “Puchy” y Dayanne por contarme sus historias.  Las felicito por nunca perder la fe, por amarse y decidir luchar para vivir.

Espero que estas historias te sirvan de motivación e inspiración para cuidarte, valorar más cada segundo de tu vida y darle a tu salud la prioridad que merece.  Nadie está exento de padecer una enfermedad como el cáncer o cualquier otra.  Necesitamos estar mucho más conscientes de lo que hacemos, de lo que comemos, de lo que pensamos y de todo lo que dejamos de hacer por nuestro bien para retomarlo.

Que sus relatos sean luz para tu vida.  Si estás atravesando un proceso como el que ellas han experimentado, recuerda sus consejos.  Nunca pierdas la fe ni dejes de sonreir.  Las grandes cantidades de positivismo sanan cualquier enfermedad.  Si aún no te has realizado los chequeos, haz tu asignación.

#FUCKCANCER

 

Conoce más información sobre el cáncer aquí y encuentra algunos datos de la enfermedad en mi Facebook.

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