Serie de contenido en colaboración con Tersa Body Care y el movimiento #LoveYourSkin

Cuando decidí convertirme en mamá, desconocía cómo iba a cambiar mi vida. “No es lo mismo leerlo que vivirlo”.  Literalmente nací de nuevo.  Nació una bebita, una madre, pero también una tribu. El amor propio nació mucho antes de ser madre (así que, esa versión de la MaRyLuz que yo era, vino a complementar a la que soy hoy). El amor propio trasciende mucho más allá de hacerme el pelo, las uñas, decidir consciente por la compra de algo que me guste; simplemente porque “me lo merezco” o porque “me amo”, sino que el Amor Propio comienza desde la conexión con el SER que SOY viviendo en este cuerpo, que también necesita de mis cuidados, un balance, armonía y confianza. Pensar en mi primero, me ayuda a dar calidad a otros.

No puedo dar lo que no tengo.  Esto desde mi lenguaje, es una ley universal.

Desde que comencé a ver mi mundo de manera amorosa, comencé a validarme, a comprenderme y a no juzgarme.  Entiendo que TODO lo que haga para mí misma, tiene una repercusión en mis relaciones interpersonales y profesionales.  Todos mis sombreros se impactan con esta decisión.  Este amor propio del que te hablo, me ayudó a alejarme del victimismo y acercarme más al agradecimiento.

Amarme siendo madre en una cultura que aún evoluciona entendiendo que ambos roles son totalmente posibles, es un reto que me apasiona compartir. ¡El amor, un estilo de vida ES posible! Veo el amor propio como la energía misma. Cuando envío energía de amor, recibo amor de diferentes maneras. Te invito en este momento a recitar las siguientes afirmaciones mientras me lees:

  • «Soy madre y soy capaz»
  • «Puedo amarme frente a mis hijxs»
  • «Soy ejemplo de amor propio para mi familia»
  • «Amarme es un acto de amor para el Planeta»
  • «Soy espejo y reflejo de amor»

La energía no es algo estático, tampoco lo tienen que ser nuestros espacios.  Por esta razón, practico el minimalismo.  Ser minimalista me permite reordenar mis espacios cuantas veces quiero.  Una de las primeras preguntas que me hice para comenzar a practicarlo fue: ¿Tengo demasiadas cosas? ¿Con cuáles siento apego?  Desde estas preguntas bases, comencé a realizar donaciones, organizando mis espacios y, sobre todo, los de mi hija Victoria Isabella.  Para mí, es sumamente importante que ella crezca en un espacio ordenado, limpio y energéticamente adecuado.  Me inspiro en una frase de Francisco de Asís que dice:  «Cada vez necesito menos cosas y las cosas que necesito, las necesito muy poco”.

Definitivamente el minimalismo es amor.

El amor es simple, justo y lleno de valor.  Así mismo, otra de las preguntas que realizo cuando voy a adquirir algo que pienso que necesito es: ¿Añade valor a mi vida? ¿De verdad necesito esta energía aquí?  Si la respuesta es un NO inmediato, entonces no lo necesito realmente.  Lo mismo sucede cuando cuido mi cuerpo físico, mis momentos para ponerme una mascarilla, cuidar de mi rostro, visitar a mi amiga que arregla mis uñas, lavar mi cabello tomando tiempo para bañarme con calma; es amoroso para mí y es un ejemplo para mi hija que me observa.

Foto:  PhotocabinetPR

De corazón a corazón te recomiendo:

Ten una rutina de meditar diariamente.  Comienza con 3 minutos diarios de silencio.  Cultiva tu espiritualidad consciente.

  • Evita quejarte.
  • Agradece por lo bueno, lo malo, lo amargo y lo dulce.
  • Invierte en más experiencias, menos cosas
  • Suelta. Esto también es amoroso.

Estas recomendaciones te apoyarán a ser coherente con lo que piensas, sientes y accionas.

¡Es una decisión consciente y llena de sabiduría que tendrá resultados positivos en tus hijxs, en tu vida y en todo lo que emprendas!


Conecta con la autora de este artículo, Mariluz Serrano, creadora del espacio «El amor, un estilo de vida»:

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